Según EL DANE, en Colombia, 3,5 millones de jóvenes no estudian ni trabajan

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En Colombia, uno de cada cuatro habitantes es joven. Según proyecciones del DANE basadas en el Censo Nacional de Población y Vivienda de 2018, para el año 2021 se estimaba que más de 12,7 millones de personas entre los 14 y 28 años conformaban el 24,8% de la población nacional, posicionando a esta franja etaria como un segmento crucial para el desarrollo social, político y económico del país.

De ese total, el 76,2% vive en cabeceras municipales, mientras que el restante 23,8% habita en zonas rurales o centros poblados. Esta distribución es consistente con la localización general de la población colombiana, lo que confirma el fuerte arraigo urbano de la juventud.

En cuanto a género, hay casi una paridad entre hombres (6,4 millones) y mujeres (6,3 millones) jóvenes. Sin embargo, las desigualdades emergen al observar sus condiciones socioeconómicas. En 2020, el 28% de los jóvenes no se encontraban ni estudiando ni trabajando, lo que representó aproximadamente 3,5 millones de personas. Lo alarmante es que las mujeres representaban más del 67% de este grupo, es decir, por cada hombre en esa situación había dos mujeres jóvenes afectadas.

El análisis también revela diferencias significativas en los roles que desempeñan estas personas fuera del sistema educativo y laboral. Mientras el 59,6% de las mujeres jóvenes dedicadas exclusivamente al hogar no estaban vinculadas al mercado laboral ni a la educación, el 44,9% de los hombres en esa condición eran cesantes y buscaban empleo activamente.

Territorialmente, los departamentos con mayor presencia proporcional de jóvenes son Vaupés (31%), Guainía (30,4%) y Vichada (29,9%), mientras que el Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina registra la menor participación juvenil con un 21,9%.

Estos datos no solo permiten entender la dimensión y distribución de la juventud en Colombia, sino también reflejan las brechas y desafíos estructurales que enfrenta esta población. La necesidad de políticas públicas más eficaces para integrar a los jóvenes a la educación, el trabajo formal y la participación ciudadana resulta más urgente que nunca, en una nación donde la juventud no solo es el presente, sino la clave para el porvenir.

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