Alias Fito acepta ser extraditado a los Estados Unidos y enfrentará cargos por narcotráfico y conspiración internacional

Internacional

Desde la prisión de máxima seguridad La Roca, en Guayaquil, el líder de la organización criminal Los Choneros, José Adolfo Macías Villamar, alias Fito, aceptó este viernes su extradición hacia Estados Unidos. El jefe narco ecuatoriano es requerido por la justicia norteamericana por delitos graves relacionados con el tráfico internacional de drogas y uso ilegal de armas.

Durante una audiencia telemática presidida por el juez José Suing de la Corte Nacional de Justicia, Macías fue consultado sobre su posición frente a la solicitud del gobierno estadounidense. Su respuesta no dejó dudas: “Sí, acepto”.

Con esta declaración, se activa el mecanismo de extradición simplificada contemplado en la normativa ecuatoriana. Ahora, la Corte deberá emitir un fallo favorable, pero la última palabra quedará en manos del presidente Daniel Noboa. No obstante, el ministro del Interior, John Reimberg, anticipó que la voluntad del mandatario es clara: “Si fuera por él, Fito ya estaría en un avión rumbo a EE. UU.”.

Alias Fito es señalado como uno de los criminales más peligrosos del país. En Ecuador, acumula condenas que suman 34 años por narcotráfico, homicidio y asociación para delinquir. Sin embargo, ahora enfrentará a la justicia estadounidense por siete delitos, entre ellos conspiración para distribuir cocaína a nivel internacional y contrabando de armas de fuego.

La acusación del Departamento de Justicia de EE. UU. señala que Los Choneros, en alianza con el Cártel de Sinaloa, lideraban una red de tráfico que movilizaba toneladas de cocaína desde Sudamérica hasta Norteamérica, atravesando rutas críticas en Centroamérica y México.

En febrero pasado, EE. UU. ya había impuesto sanciones financieras contra Macías y su organización, congelando activos en su territorio o bajo jurisdicción estadounidense. La recaptura de Fito el 25 de junio, en una vivienda de lujo en Montecristi (Manabí), luego de más de un año prófugo, fue considerada un logro clave en la cruzada del gobierno ecuatoriano contra el crimen organizado.

Su posible envío a Estados Unidos representa un nuevo capítulo en la ofensiva internacional contra las redes criminales transnacionales que han extendido su influencia desde Ecuador hacia múltiples países.

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