Con solemnidad y esperanza, la Universidad del Quindío realizó la tradicional Ceremonia de Imposición de Batas Blancas, acto que oficializa el ingreso de 43 estudiantes de séptimo semestre del programa de Medicina a su etapa de prácticas clínicas. El evento, cargado de simbolismo, representa un pacto de servicio, ética y compromiso con el bienestar de los pacientes.
El rector Luis Fernando Polanía Obando destacó la trascendencia del momento para la formación médica: “La bata blanca que reciben es símbolo de compromiso, vocación y responsabilidad; materializa la enorme tarea que asumen frente a la sociedad”. Durante la jornada, cada estudiante fue investido por sus docentes y acompañado por sus familias, quienes también colocaron un pin institucional como sello de orgullo y apoyo.
Richard James Orozco, profesor del programa, resaltó el significado de la prenda médica: “Es un símbolo de esperanza, fuerza y limpieza, elementos esenciales para esta nueva etapa”. A su turno, María Antonia Restrepo, vocera de los estudiantes, agradeció el esfuerzo compartido: “Lo que hemos vivido nos prepara para lo que viene: retos más exigentes, pero también más gratificantes”.
Desde el Hospital Departamental Universitario San Juan de Dios, entidad donde muchos de ellos iniciarán su recorrido clínico, Iván Fajardo Sarmiento, subgerente del centro asistencial, extendió una bienvenida motivadora resaltando el papel social de la medicina: “Trabajaremos juntos para responder a las necesidades reales de nuestra población”.
Con sus batas recién puestas y la vocación renovada, los futuros médicos se adentran ahora en escenarios reales de atención, donde deberán aplicar sus conocimientos, fortalecer su sensibilidad humana y reafirmar que la medicina es, ante todo, un servicio al otro.
