El coliseo de Circasia se llenó de música, sonrisas y unión el pasado fin de semana, cuando más de 1.200 campesinos provenientes de las 23 veredas del municipio celebraron su día en una jornada dedicada exclusivamente a ellos y a sus familias.
En medio de rifas, actividades culturales y reconocimientos, la comunidad campesina vivió un espacio de integración que rompió con la rutina del trabajo diario en la tierra. “El campo también merece fiesta, porque nosotros trabajamos todos los días para que no falte alimento en las mesas”, expresó don Hernando, agricultor de la vereda La Cristalina, mientras sostenía orgulloso el diploma de participación entregado por la organización.
La jornada fue, más que un evento, un gesto de gratitud hacia quienes sostienen con su esfuerzo el corazón productivo de Circasia. “Por primera vez siento que alguien se acuerda de nosotros, que no estamos olvidados en la montaña”, comentó doña Rosalba, productora de café que asistió con sus nietos.
La administración municipal agradeció a las entidades y patrocinadores que hicieron posible la celebración, resaltando que este tipo de espacios son vitales para reconocer la importancia del campo en la economía y la cultura local.
Entre aplausos y abrazos, los campesinos cerraron la jornada con un mensaje común: seguir sembrando esperanza y cosechando futuro para todo el municipio.
