Por: Ana Yiré Hoyos Ramírez
Una nueva decisión comercial en Estados Unidos podría generar un impulso histórico para el café colombiano. El gobierno norteamericano aplicó un arancel del 50 % al café de Brasil, lo que encarecerá su valor en ese mercado y abre un margen de negocio de hasta US$1.200 millones para Colombia, su segundo mayor proveedor.
De acuerdo con expertos de la Universidad de San Buenaventura, la diferencia es notoria: mientras cada libra del grano brasileño deberá pagar US$1,65 en impuestos, el café colombiano solo tendrá un recargo de US$0,33, aumentando su competitividad frente al principal competidor.
Actualmente, EE. UU. concentra más del 20 % del comercio mundial de café, con Brasil y Colombia como sus mayores abastecedores. Ahora, el panorama se inclina hacia el grano nacional, justo en un momento en que la caficultura del país vive un repunte: en julio de 2025 la producción alcanzó 1,37 millones de sacos, la cifra más alta en la última década.
El contexto internacional también juega a favor. En la Bolsa de Nueva York, el café arábica ha incrementado su valor en más de un 30 % en lo que va del año, impulsado por la caída en la oferta brasileña y las tensiones comerciales globales.
No obstante, los analistas advierten que esta ventaja será sostenible únicamente si hay coordinación entre el Gobierno, los caficultores y los exportadores, de manera que se consoliden contratos firmes y no dependa solo de una coyuntura temporal.
Para Colombia, el escenario no solo representa un respiro económico para miles de familias cafeteras, sino también una oportunidad para reafirmar su prestigio como productor de uno de los cafés más apreciados del planeta.
