La red hospitalaria del Quindío continuará bajo alerta roja hasta el 8 de septiembre, de acuerdo con lo anunciado por el secretario de Salud departamental, Carlos Alberto Gómez Chacón. La medida busca contener la presión sobre clínicas y hospitales, cuya capacidad operativa está al límite.
La resolución 05935 del 29 de agosto, expedida por la Gobernación, ordena a las IPS suspender procedimientos médicos y quirúrgicos electivos que no comprometan la vida de los pacientes, con el objetivo de priorizar las urgencias.
El secretario explicó que, ante la falta de capacidad instalada y de insumos, los servicios se están prestando de manera parcial en algunos centros asistenciales, mientras que los traslados serán gestionados de forma exclusiva por el CRUE para organizar la demanda.
Uno de los factores que agrava la situación es la deuda de la Nueva EPS con entidades como el hospital San Juan de Dios y las clínicas San Rafael y La Sagrada Familia. Pese a las reuniones con la aseguradora, no se ha logrado un acuerdo para el pago de la cartera, lo que limita la respuesta del sistema.
Mientras se mantiene la alerta, las autoridades insisten en un uso racional de los servicios de urgencias, al tiempo que se buscan soluciones financieras que permitan superar la crisis hospitalaria del departamento.
