Por: Ana Yiré Hoyos Ramírez
El miércoles 3 de Septiembre en la vereda Siloé, municipio de Villagarzón, Putumayo. Dos militares resultaron gravemente heridos tras ser rociados con gasolina y prendidos en fuego por un grupo de personas que intentaba frenar una operación contra cultivos ilícitos.
El hecho ocurrió cuando las tropas del Ejército Nacional adelantaban labores de erradicación y destrucción de un laboratorio de coca en la zona. De acuerdo con información preliminar, detrás del ataque estarían integrantes de los “Comandos de Frontera”, quienes habrían presionado a la comunidad para participar en la agresión contra los uniformados.
Las víctimas son un subteniente y un soldado profesional, ambos trasladados de urgencia a Florencia (Caquetá). Según el reporte médico, uno de ellos presenta quemaduras en el 75 % de su cuerpo y el otro lesiones graves en gran parte de su cuerpo, por lo que permanecen en estado crítico.
El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, rechazó lo ocurrido y anunció una recompensa de 200 millones de pesos por información que permita identificar y capturar a los responsables. “Los agresores no son comunidad, son criminales y narcos”, aseguró el funcionario, al tiempo que reiteró el compromiso del Gobierno en la lucha contra el narcotráfico.
El Ejército Nacional condenó el ataque y confirmó que continuará con los operativos en la región, además de reforzar la seguridad en el área para evitar nuevos hechos violentos.
Este caso vuelve a encender las alarmas sobre la situación de orden público en el Putumayo, uno de los departamentos más afectados por la presencia de estructuras armadas ilegales dedicadas al narcotráfico.
