Más allá de los discursos tradicionales sobre promoción turística, el Congreso Internacional de Turismo Andino abrió en la capital risaraldense con un propósito ambicioso: replantear la manera en que la región recibe a sus visitantes y garantizar que las experiencias en destinos de montaña sean sostenibles y regenerativas.
La cita reúne a operadores turísticos, académicos, gremios, autoridades de Risaralda, Caldas, Quindío y Tolima, así como invitados de países como Chile y México, quienes ponen sobre la mesa un debate necesario: ¿cómo lograr que la actividad turística no solo no destruya, sino que mejore los entornos naturales y sociales?
Uno de los ejes centrales es el turismo regenerativo, tema que expuso el chileno Martín Araneda, al señalar que la industria debe aprender a “dejar los lugares en mejores condiciones de como los encontramos”. En la misma línea, el mexicano Tony Yarto insistió en que la sostenibilidad también pasa por la conciencia ciudadana: “Respetar, reordenar y racionar son tres acciones que cambian la forma de viajar y de vivir el turismo”.
El evento, impulsado por la Región Administrativa y de Planificación RAP Eje Cafetero con el apoyo de la Universidad Tecnológica de Pereira y Cotelco Risaralda, busca que la región se posicione como un laboratorio vivo de nuevas prácticas, desde el aviturismo hasta el senderismo y el biciturismo.
Para el rector de la UTP, Luis Fernando Gaviria Trujillo, este espacio “abre la posibilidad de un turismo informado, resiliente y sin consecuencias adversas”, mientras que el gerente de la RAP, Humberto Tobón, recalcó que el gran reto es convertir la diversidad del paisaje cafetero en una ventaja competitiva bajo estándares mundiales.
Las reflexiones no han sido menores: expertos advirtieron que el turismo masivo, sin regulación, genera presión sobre la infraestructura urbana, altera la economía local, deteriora la cultura y eleva la huella ecológica por el consumo de agua y energía. Por eso, la apuesta del congreso es avanzar hacia un modelo de destinos conscientes, donde el visitante se convierta en guardián y no en depredador del territorio.
Con este encuentro académico, el Eje Cafetero busca dejar de ser solo un destino de paso para transformarse en ejemplo internacional de cómo el turismo puede convertirse en un motor de desarrollo que respeta la naturaleza y fortalece la identidad cultural.
