Fiscalía identifica a alias ‘El Viejo’ como pieza clave en el plan criminal que acabó con la vida de Miguel Uribe Turbay

Judiciales

A más de cuatro meses del asesinato que estremeció a Colombia, la Fiscalía General de la Nación reveló un nuevo y decisivo capítulo en la investigación por el magnicidio del senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay. En una operación conjunta con la Policía Nacional y la Fuerza Aeroespacial Colombiana, fue capturado Simeón Pérez Marroquín, alias El Viejo, un hombre que, según las autoridades, habría sido el puente entre quienes ordenaron el crimen y el grupo que ejecutó el atentado el pasado 7 de junio en el occidente de Bogotá.

El rastro de El Viejo fue seguido durante semanas por investigadores judiciales que, pieza a pieza, lograron reconstruir su papel dentro de la trama. De acuerdo con el expediente, él fue quien articuló la logística del ataque y entregó las instrucciones a los ejecutores. La Fiscalía asegura que el ahora capturado encomendó la operación a alias Chipi, encargado de coordinar los movimientos del grupo que terminó disparando contra el vehículo del senador.

No fue un crimen improvisado. Las pruebas indican que desde marzo de 2025 Uribe Turbay era objeto de seguimientos, fotografías y vigilancias en sus recorridos políticos por Bogotá. En uno de esos seguimientos participó directamente El Viejo, quien habría estado presente también en una reunión en el barrio Danubio Azul, donde —según testigos y registros— entregó el arma modificada que finalmente se usó en el atentado.

Un día después, un menor de edad apretó el gatillo, y Colombia perdió a uno de sus líderes políticos más visibles. Detrás de esa tragedia, según la Fiscalía, El Viejo continuó operando: facilitó la fuga de Katherine Andrea Martínez Martínez, otra de las señaladas en el caso, y la envió hacia Caquetá, donde presuntamente sería acogida por miembros de la disidencia Segunda Marquetalia.

El perfil de Pérez Marroquín revela una carrera criminal de largo aliento. Desde 2022 sería cabecilla de una red que mezclaba narcotráfico, homicidios por encargo y la utilización de menores de edad. En su contra pesan cargos por homicidio agravado, concierto para delinquir, porte ilegal de armas y uso de menores para delinquir. Aunque no aceptó los cargos, un juez ordenó su reclusión en un centro carcelario de alta seguridad.

La captura se produjo en la vereda Brisas del Guejar, en Puerto Lleras (Meta), tras una operación de inteligencia que lo ubicó entre campamentos clandestinos. Con este resultado, alias El Viejo se convierte en el noveno judicializado por el crimen de Miguel Uribe Turbay, un caso que continúa revelando la complejidad de una conspiración que mezcló política, crimen organizado y estructuras armadas residuales.

Mientras la investigación avanza, el país sigue esperando respuestas definitivas sobre quiénes fueron los verdaderos determinadores de un magnicidio que dejó al descubierto, una vez más, las sombras que acechan a la democracia colombiana.

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