Dos disidentes de las Farc fueron condenados por el ataque y muerte de siete policías en el Huila

Judiciales

Más de dos años después del brutal ataque que cobró la vida de siete uniformados en San Luis, corregimiento de Neiva (Huila), la justicia colombiana cierra uno de los capítulos más dolorosos de la violencia reciente en el país. Dos miembros de las disidencias de las Farc —José Eliecer Ramírez Castaño, conocido como alias Mauricio, y Claudia Daniela Jaramillo Obando, alias Juliana— aceptaron su responsabilidad ante la Fiscalía General de la Nación y fueron sentenciados a penas superiores a dos décadas de prisión.

El atentado, ocurrido el 2 de septiembre de 2022, sacudió al país por su crueldad: una patrulla de la Policía fue emboscada con explosivos y ráfagas de fusil, dejando siete agentes muertos y uno más herido de gravedad. Según la investigación, alias Mauricio, cabecilla de la estructura Ismael Ruiz, fue uno de los principales responsables de coordinar la acción, además de otros homicidios selectivos registrados en los departamentos de Huila y Tolima.

El fallo judicial lo condenó a 25 años y 10 meses de cárcel por homicidio agravado, tentativa de homicidio, concierto para delinquir, hurto calificado y tráfico de armas, entre otros delitos.

Por su parte, alias Juliana recibió una pena de 23 años y 7 meses, tras comprobarse que fue quien adquirió las baterías utilizadas para detonar los artefactos explosivos al paso del vehículo policial. Su rol, aunque aparentemente logístico, fue determinante para la ejecución del ataque.

La Fiscalía destacó que los procesados firmaron preacuerdos en los que aceptaron los cargos, lo que permitió avanzar en el esclarecimiento de los hechos y en la obtención de justicia para las víctimas y sus familias.

En enero de 2025, otro de los implicados, Edwin Collo Dagua, conocido como alias Guajiro y señalado como el cabecilla financiero de la misma estructura, también fue condenado por su participación en los crímenes.

Con estas decisiones, la justicia reafirma su compromiso de no dejar impunes los actos de violencia que durante años han golpeado a las regiones del país, y envía un mensaje claro contra las estructuras armadas que persisten en sembrar el terror.

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