El embajador de Estados Unidos ante la ONU, Mike Waltz, afirmó que Nicolás Maduro presidente de Venezuela es un fugitivo de la justicia estadounidense

Internacional

Estados Unidos volvió a marcar distancia del gobierno venezolano y dejó claro que su política hacia Caracas seguirá por la vía de la confrontación diplomática y económica. Durante una sesión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, el representante estadounidense elevó el tono de sus señalamientos contra el presidente Nicolás Maduro y anunció nuevas acciones para aislarlo internacionalmente.

En su intervención, el embajador Mike Waltz afirmó que Washington no reconoce a Maduro ni a su círculo cercano como autoridades legítimas de Venezuela. Además, lo describió como una figura perseguida por la justicia estadounidense y lo vinculó directamente con estructuras criminales dedicadas al narcotráfico.

El diplomático aseguró que, a juicio de su gobierno, el mandatario venezolano lidera una red conocida como el “Cartel de los Soles”, organización que Estados Unidos clasifica como terrorista extranjera. Según Waltz, este grupo habría operado durante años con protección desde las más altas esferas del poder en Venezuela.

En el escenario internacional, el embajador también cuestionó la legitimidad del actual gobierno venezolano, al afirmar que el proceso electoral fue manipulado y que existen pruebas que respaldan esa acusación. Aunque no presentó detalles, insistió en que la comunidad internacional es consciente de estas irregularidades.

Waltz reiteró que la administración del presidente Donald Trump mantendrá una política de máxima presión, utilizando todos los mecanismos a su alcance para combatir a los carteles de la droga que, según Estados Unidos, han tenido influencia en la región sin mayores consecuencias.

Finalmente, el representante estadounidense anunció que se reforzarán las sanciones económicas con el objetivo de limitar las fuentes de financiación del gobierno venezolano. En particular, señaló que la comercialización del petróleo ha permitido, según Washington, que Maduro conserve el poder y continúe actividades que calificó como “narcoterroristas”.

Con este pronunciamiento, Estados Unidos dejó en claro que su estrategia frente a Venezuela seguirá basada en sanciones, presión diplomática y desconocimiento del actual liderazgo político del país suramericano.

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