La República Dominicana enfrenta uno de los episodios más dolorosos de los últimos tiempos tras el derrumbe del techo de la discoteca Jet Set, un lugar emblemático de Santo Domingo donde cada lunes se celebra el tradicional “merengazo”. Lo que debía ser una noche de fiesta terminó en tragedia, con al menos 98 víctimas mortales confirmadas hasta el momento.
Mientras equipos de rescate trabajaban contrarreloj para retirar escombros y hallar sobrevivientes, las familias comenzaron a recibir las peores noticias. Poco a poco, fueron identificándose los cuerpos y con ellos emergieron nombres reconocidos a nivel nacional. Entre los fallecidos están la gobernadora de Montecristi, Nelsy Cruz; el legendario cantante de merengue Rubby Pérez, quien se presentaba en la velada; y el exjugador de las Grandes Ligas Octavio Dotel. También perdieron la vida la cardióloga Lourdes Ricart y el presidente del Club de Leones de Haina, Luis Emilio Guillén, quien había viajado a la capital con un grupo de amigos para disfrutar del evento.
La cifra oficial de fallecidos sigue en aumento, mientras se mantienen las labores de búsqueda en el lugar. Hasta la tarde del martes, solo se habían logrado identificar 32 cuerpos, de un total de 98. En medio del dolor, los familiares exigen explicaciones y responsabilidades sobre las causas del colapso, que se dio durante un evento al que asistieron cientos de personas de distintos rincones del país.
La incertidumbre se apoderó de muchos hogares dominicanos, mientras otros recorrían hospitales y morgues en busca de sus seres queridos. La tragedia ha generado conmoción nacional, no solo por la magnitud del accidente, sino por las figuras reconocidas que se encontraban entre las víctimas.
