Remesas marcan nuevo récord y transforman estructura económica nacional

Economía

El arranque de 2025 confirmó una tendencia que venía tomando fuerza desde la pandemia: las remesas enviadas por colombianos en el exterior se han convertido en la principal fuente de divisas del país, desplazando incluso a las históricas rentas petroleras.Esta transformación en el mapa económico nacional está estrechamente ligada al alto flujo migratorio registrado en los últimos años, así como a la caída en la producción y el precio del crudo. La desaceleración de la industria petrolera, marcada por cifras de exportación que alcanzaron su punto más bajo desde 2021, contrastó con el crecimiento sostenido de los giros familiares, especialmente provenientes de Estados Unidos y Europa.Según datos recientes, febrero fue el mes más representativo, con más de 1.000 millones de dólares en remesas. A lo largo de los últimos doce meses, el monto acumulado alcanzó cifras históricas, por encima de los ingresos por petróleo en el mismo período. Esto se explica no solo por el aumento de la migración, sino también por factores como la depreciación del peso colombiano frente al dólar, que ha elevado el valor de cada envío en moneda local.El fenómeno no es nuevo. Desde mediados de 2024, las remesas vienen registrando ingresos mensuales superiores al umbral de los mil millones de dólares, con proyecciones que indican un nuevo récord para el cierre de 2025: cerca de 13.000 millones de dólares, equivalentes al 3,1% del PIB colombiano.Además, el número de hogares que reciben estos recursos ha crecido de forma significativa: pasó de 1,3 millones en 2019 a más de 2,1 millones el año pasado. Esto convierte a las remesas no solo en un sostén financiero para miles de familias, sino también en un estabilizador macroeconómico.Sin embargo, los analistas advierten sobre los riesgos. La posibilidad de una desaceleración económica en Estados Unidos —principal país de origen de las remesas— podría frenar este flujo en el futuro cercano. También se contempla que, tras el pico de crecimiento actual, el fenómeno se modere a medida que el movimiento migratorio se estabilice y las economías emisoras regresen a tasas de expansión más conservadoras.

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