Papa Francisco muere a los 88 años tras su última bendición pascual

Internacional

En medio del júbilo pascual, el Vaticano anunció el fallecimiento del papa Francisco, quien murió este lunes a los 88 años, poco después de haber realizado una de sus últimas apariciones públicas. La noticia fue dada a conocer por el cardenal Kevin Farrell, quien explicó que el pontífice murió a las 7:35 a.m., dejando atrás una vida dedicada al servicio pastoral y al impulso de profundas reformas dentro de la Iglesia católica.

El anuncio tomó por sorpresa a muchos, ya que el domingo anterior el papa había bendecido a miles de fieles desde el balcón de la basílica de San Pedro. Aunque se le notaba más reservado, fue una figura visible en varias actividades religiosas durante la Semana Santa, incluidas visitas a una prisión romana y al Vaticano.

Con la muerte del pontífice argentino, se activa el tradicional proceso de sucesión conocido como “interregno”, que contempla nueve días de luto y ceremonias litúrgicas, así como la exposición del cuerpo en la basílica de San Pedro. En los próximos días, los cardenales menores de 80 años deberán reunirse para definir el cronograma del cónclave que elegirá al nuevo papa.

Francisco, nacido Jorge Mario Bergoglio en Buenos Aires, fue el primer papa latinoamericano, jesuita y el primero en adoptar el nombre de Francisco. A lo largo de su pontificado abanderó reformas para humanizar a la Iglesia, habló sin rodeos sobre las crisis globales y denunció la exclusión social, la desigualdad y el cambio climático.

Su postura progresista en temas como el acceso de los divorciados a los sacramentos, la inclusión de personas LGTBIQ+, el papel de la mujer y la lucha contra la corrupción dentro del Vaticano, generó tanto respaldo como resistencia. Aunque enfrentó duras críticas de sectores ultraconservadores, mantuvo su convicción de abrir las puertas de la Iglesia a todos.

Pese a sus esfuerzos, algunos escándalos como los abusos sexuales no pudieron ser completamente erradicados, algo que el propio papa reconoció y enfrentó durante su gestión. Aun así, su legado será recordado por tender puentes entre religiones, impulsar el diálogo global y renovar el mensaje social del catolicismo.

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