Condenados a cadena perpetua en 1996 por el asesinato de sus padres en su lujosa mansión de Beverly Hills, ambos enfrentaron un proceso judicial largo, mediático y cargado de controversia. Hoy, un juez de Los Ángeles ha modificado su sentencia, abriéndoles la posibilidad de optar por libertad condicional.
Esta decisión judicial llega luego de que la Fiscalía presentara nuevas pruebas, entre ellas una carta atribuida a Erik Menéndez en la que, meses antes del crimen, supuestamente relataba a un primo los abusos sexuales que sufría por parte de su padre. Además, un exintegrante del grupo musical Menudo declaró en 2023 que también fue víctima del padre de los hermanos, lo cual reforzó las sospechas sobre un patrón de abuso.
El caso ha vuelto a atraer la atención pública debido a su representación en una popular serie de Netflix que revive los hechos y presenta nuevas miradas sobre la historia de los Menéndez. La dramatización, que rápidamente alcanzó gran audiencia en la plataforma, reabrió el debate sobre si los hermanos fueron víctimas o victimarios impulsados por la ambición.
El crimen ocurrió en marzo de 1989. José Menéndez, un alto ejecutivo de la industria musical, y su esposa Kitty fueron hallados muertos a tiros por sus propios hijos, quienes afirmaron haberlos encontrado así tras regresar del cine. Las sospechas iniciales apuntaron a posibles enemigos de negocios, pero la investigación dio un giro al descubrirse que los jóvenes comenzaron a gastar grandes sumas de dinero tras el asesinato.
La confesión de Erik a su psicólogo fue clave en el caso y condujo al arresto de ambos. En el primer juicio televisado, los hermanos afirmaron que actuaron en defensa propia luego de años de abusos por parte de su padre, con el consentimiento silencioso de su madre. La causa dividió al jurado, lo que llevó a un nuevo juicio sin cobertura mediática ni la posibilidad de presentar evidencia de los presuntos abusos.
Finalmente, en 1996, fueron condenados a cadena perpetua sin derecho a libertad condicional. Desde entonces han permanecido recluidos, la mayoría del tiempo en cárceles distintas, aunque en 2018 fueron reunidos en una misma prisión en California.
El cambio en la visión judicial de su caso responde no solo a nuevas evidencias, sino también a un mayor reconocimiento de los efectos del abuso sexual infantil, tema que hace 30 años no era tratado con la misma sensibilidad legal ni social.
