Durante la más reciente jornada de Ciclovida en Calarcá, la Unidad Municipal, junto con su equipo de voluntarios, promovió un espacio lleno de entusiasmo y conexión social pensado especialmente para los más pequeños. La actividad principal fue una alegre sesión de pintura facial que logró reunir a decenas de familias en un entorno donde la creatividad, la diversión y el mensaje solidario fueron protagonistas.
La iniciativa no se limitó al entretenimiento. A través del arte en los rostros infantiles, se buscó inspirar un sentido de comunidad y empatía. Cada pincelada simbolizó el compromiso con una sociedad más humana y un recordatorio de que la solidaridad también se expresa en acciones sencillas pero significativas.
La pintucaritas, además de ser una fuente de sonrisas, permitió reforzar la importancia del trabajo en equipo, la participación ciudadana y el bienestar emocional de niñas y niños. Este tipo de actividades no solo colorean caras, sino que también iluminan corazones y fortalecen los lazos entre vecinos.
El evento reafirma el papel activo del voluntariado en la construcción de espacios de bienestar, demostrando que es posible transformar el entorno a través de la unión y la creatividad compartida.
