El gobierno chileno ha dado un paso clave en su agenda social al ingresar al Congreso un proyecto de ley que busca permitir la interrupción voluntaria del embarazo hasta las 14 semanas. La iniciativa, presentada por el Ejecutivo de Gabriel Boric, responde a una de sus principales promesas de campaña y reabre una discusión de fondo sobre los derechos reproductivos en el país.
Actualmente, en Chile el aborto solo está autorizado bajo tres circunstancias excepcionales: cuando está en riesgo la vida de la madre, cuando el feto es inviable o en casos de violación. Esta normativa está vigente desde 2017, tras décadas de prohibición total.
La ministra de la Mujer y Equidad de Género, Antonia Orellana, fue la encargada de dar a conocer la propuesta. En su intervención, recordó que el aborto terapéutico fue eliminado por decreto durante la dictadura de Augusto Pinochet, hace más de tres décadas. “Es momento de retomar este debate desde una perspectiva de salud pública y con base en evidencia”, señaló la funcionaria, quien también hizo un llamado a que el Congreso aborde el tema con respeto y sin vetos ideológicos.
Según datos del Ministerio de Salud, cada año se registran en el país varios fallecimientos asociados a abortos clandestinos, una realidad que el gobierno busca enfrentar con esta reforma. La propuesta fue entregada al Legislativo un año después de que Boric expresara su intención de avanzar en esta materia durante su cuenta pública.
Sin embargo, el proyecto enfrenta un camino legislativo complejo. El oficialismo no cuenta con mayoría en el Parlamento y sectores conservadores ya han manifestado su rechazo a la idea de ampliar el acceso al aborto. Las encuestas muestran un país dividido: solo un 34 % apoya el aborto sin restricciones hasta la semana 14, mientras que la mayoría prefiere mantener las causales actuales.
Pese a este escenario, Orellana admitió que sería poco realista esperar que la iniciativa se apruebe antes del fin del mandato de Boric, previsto para marzo de 2026. Aun así, recalcó que el objetivo es poner sobre la mesa una discusión que la sociedad chilena aún necesita dar.
