Lo que comenzó como un accidente de tránsito al mediodía terminó convertido en una tragedia familiar en cuestión de minutos. En el barrio Porvenir de Armenia, un hombre de 89 años y su hija de 65 fueron asesinados dentro de su vivienda, luego de haber intentado conciliar pacíficamente con el presunto agresor por los daños ocasionados en un siniestro vial.
El Comando del Departamento de Policía Quindío reportó que las víctimas fueron identificadas como Julio César Moscoso Echeverry, de 89 años, y Luz Amparo Moscoso Palomino, de 65, padre e hija, quienes residían en la calle 32 con carrera 25, donde se registró el doble homicidio.
De acuerdo con la información preliminar, horas antes se habría presentado un accidente de tránsito entre estas dos personas y el presunto victimario. En el lugar, las partes habrían llegado a un acuerdo por 2 millones de pesos para cubrir los daños, razón por la cual decidieron no llamar a las autoridades de tránsito y cerrar el asunto por la vía del diálogo.
Sin embargo, ese aparente acuerdo no fue el final del conflicto. Minutos después, según versiones recogidas por las autoridades, el mismo hombre habría ingresado a la vivienda de las víctimas. Allí, se escucharon varios disparos y luego el agresor huyó del sitio a pie.
Vecinos, alarmados por las detonaciones, alertaron a las autoridades, que al llegar encontraron a padre e hija sin vida, la Policía catalogó el hecho como un caso de intolerancia, en el que una discusión derivada de un incidente de tránsito escaló hasta el punto más violento posible: el asesinato de dos personas mayores dentro de su propio hogar.
Unidades de la Policía Judicial y del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) asumieron los actos urgentes en el lugar de los hechos, con el propósito de:
- Recolectar evidencias balísticas y forenses.
- Levantar información de testigos y cámaras de seguridad.
- Reconstruir con precisión la secuencia de los hechos.
El objetivo es ubicar, identificar y judicializar al responsable de este doble homicidio que ha conmocionado a la comunidad. El caso vuelve a poner sobre la mesa el impacto de la intolerancia cotidiana: una discusión que pudo terminar en un trámite de seguro o en una simple reclamación terminó arrebatándole la vida a dos integrantes de una misma familia.
Las autoridades han reiterado el llamado a la ciudadanía para acudir a los mecanismos de conciliación y a las rutas institucionales en casos de conflicto, y no dejar que la rabia o el afán de venganza deriven en hechos irreparables.
