Por Luisa Villarraga
A partir del 1 de noviembre, entra en vigor una nueva disposición tributaria que gravará las bebidas ultraprocesadas azucaradas y los productos comestibles ultraprocesados con alto contenido de azúcares añadidos, sodio o grasas saturadas. Esta medida, contemplada en la Ley 2277 de 2022, conocida como reforma tributaria, establece que la responsabilidad del pago recae en los productores e importadores.
El impuesto se calcula en función de la cantidad de azúcares añadidos y varía según el contenido de azúcar en el producto. Para productos que contengan más de 6 gramos pero menos de 10 gramos de azúcar por cada 100 ml, se aplicará un impuesto de $18 por cada 100 ml. Para aquellos que superen los 10 gramos de azúcares añadidos, el impuesto asciende a $35 por cada 100 ml.
Es importante destacar que este aumento se aplicará gradualmente, con un incremento del 10% en 2023, del 15% en 2024 y, finalmente, del 20% en 2025. A modo de ejemplo, un paquete de salchichas que actualmente tiene un valor de $10.300 podría llegar a costar $12.360 en 2025.
Los alimentos más afectados por estos cambios son aquellos populares en la categoría conocida como “mecato” o “galguerías”. Entre los productos que experimentarán un aumento de precio se incluyen:
– Extracto de malta y preparaciones alimenticias relacionadas.
– Jugos de frutas u otros frutos sin fermentar, incluso con azúcar o edulcorante.
– Mezclas en polvo de café, té o yerba mate y productos basados en estos ingredientes.
– Bebidas, incluyendo agua, con azúcar, edulcorantes o aromatizantes.
– Preparaciones compuestas con bajo contenido alcohólico para bebidas.
– Embutidos y productos similares de carne.
– Confitería sin cacao, incluyendo chocolate blanco.
– Chocolate y preparaciones con cacao.
– Mezclas y pastas para productos de panadería, pastelería o galletería.
– Productos de panadería, pastelería o galletería.
– Helados.
– Confituras, jaleas y mermeladas, purés y pastas de frutas.
– Preparaciones para salsas y salsas listas.
Es importante resaltar que los pequeños productores no se verán afectados por estos impuestos, ya que solo se aplicarán cuando los ingresos derivados de la venta de estos productos superen los $424 millones anuales, según lo indicado por el Ministerio de Hacienda.
