El sistema de salud en Colombia sigue enfrentando serias dificultades financieras. Como una nueva muestra de esta crisis, Colsubsidio anunció que el servicio de urgencias de la Clínica Roma, ubicada en el sur de Bogotá, dejará de operar a partir de la medianoche del 2 de abril.
El presidente de Colsubsidio, Luis Carlos Arango Vélez, explicó que esta medida responde a las profundas dificultades económicas que afectan a hospitales y clínicas en el país. Entre los principales problemas destaca la acumulación de deudas entre las Entidades Promotoras de Salud (EPS) y las Instituciones Prestadoras de Salud (IPS), lo que ha comprometido el funcionamiento de varios servicios médicos.
Pese al cierre del área de urgencias, la Clínica Roma continuará ofreciendo hospitalización, cirugías y atención en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), según aclaró la entidad en un comunicado. Además, se confirmó que el personal que laboraba en esta sección será reubicado en otros centros de la red de salud de Colsubsidio.
El anuncio generó fuertes reacciones, como la de Enrique Gómez, director del Movimiento Salvación Nacional, quien responsabilizó al gobierno de Gustavo Petro por la crisis en el sector salud y afirmó que las deudas impagas superan los 500.000 millones de pesos.
Este no es un caso aislado. Días antes, la Clínica del Occidente en Bogotá también anunció el cierre de su unidad de Obstetricia y Neonatos, argumentando dificultades financieras y la disminución en la tasa de natalidad del país. Según cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), los nacimientos en 2024 se redujeron un 13,7% respecto al año anterior.
El panorama de la salud en Colombia se torna cada vez más incierto, mientras las deudas de las EPS continúan en aumento, alcanzando los 20,3 billones de pesos, según datos de la Asociación de Clínicas y Hospitales. La viabilidad de muchos centros médicos sigue en riesgo, lo que podría traducirse en la reducción de más servicios esenciales para la población.
