Nacer en el Quindío: una escena cada vez más rara en los hospitales municipales

Noticias

En los municipios del Quindío, las salas de parto están quedando vacías. Algunos hospitales aún logran atender nacimientos, pero la mayoría solo reciben partos en emergencia, cuando no hay tiempo de remitir a la madre a un centro asistencial mayor. La caída en la natalidad no solo se refleja en cifras: se traduce en instalaciones en desuso, retos logísticos y una transformación silenciosa en la estructura demográfica del departamento.

Según reportes hospitalarios, centros de salud como los de Salento, Buenavista, Génova, Filandia, Córdoba y otros, han visto disminuir drásticamente los nacimientos en sus instalaciones. En algunos casos, como en Salento y Buenavista, no se ha registrado ningún parto en más de un año. Otros, como el de Pijao o Montenegro, han recibido pocos nacimientos en lo que va del 2025, y sus directivos advierten sobre la urgencia de renovar equipos e infraestructura para poder atender con calidad los casos que llegan.

La situación es parte de un fenómeno más amplio que afecta a toda Colombia. Entre enero y octubre de 2024, el DANE registró una disminución del 14,4 % en la tasa de natalidad a nivel nacional, en comparación con el mismo periodo del año anterior. En el Quindío, el descenso también es notable: de 6.426 nacimientos registrados en 2020 (hasta marzo), la cifra bajó a 5.780 en el mismo corte de 2025, lo que representa una caída del 10,1 %.

Esta baja está acompañada de un envejecimiento de la población. La infancia y la adolescencia se reducen, mientras que los adultos y adultos mayores aumentan. El secretario de Salud departamental, Carlos Alberto Gómez Chacón, lo explica con cifras: la tasa de crecimiento ha bajado un 44 % en los últimos cinco años. Y aunque la mortalidad también descendió en un 5,7 %, la dinámica poblacional apunta a una sociedad que envejece y se transforma.

Las razones detrás de esta transformación son múltiples. Cambios culturales, la participación laboral de las mujeres y la preferencia de los jóvenes por estilos de vida más independientes figuran entre las principales causas. La Universidad de los Andes advierte que esta tendencia implica retos importantes para el sistema educativo, el de salud y el de pensiones.

En cuanto a salud sexual y reproductiva, el Quindío reporta un alto uso de métodos anticonceptivos, con cifras que superan el promedio nacional: un 85,17 % en mujeres y un 72 % en hombres. A esto se suman cambios en prácticas como la lactancia materna, cada vez menos frecuente, y mejores condiciones en el peso al nacer.

Los hospitales más pequeños enfrentan otra barrera: la falta de recursos. Algunas instituciones aseguran que no es rentable habilitar las salas de parto, por la escasa demanda y los costos operativos. Es el caso de Buenavista, donde se advierte que, sin apoyo de la gobernación, el hospital podría cerrar pronto.

Sin embargo, no todo es desolador. Centros como el Hospital La Misericordia de Calarcá y el Hospital Pío X de La Tebaida, aún mantienen activas sus salas de partos y han logrado atender nacimientos este año, algunos con apoyo de ginecólogos y programas de control riguroso a embarazadas.

En medio de esta realidad, lo que queda claro es que nacer en los pueblos del Quindío se ha vuelto un evento excepcional. La demografía cambia, las salas se apagan, y con ellas, una parte de la vida cotidiana que marcaba la historia de cada municipio.

Deja un comentario