La violencia contra integrantes de la Fuerza Pública ha escalado de manera alarmante en Colombia durante los últimos días, dejando un saldo de 17 víctimas mortales, entre policías y militares, según informó el Ministerio de Defensa. Los responsables de estos crímenes serían miembros del Clan del Golfo, el ELN y disidencias de las FARC bajo el mando de alias Iván Mordisco.
Entre el 15 y el 25 de abril, en departamentos como Antioquia, Córdoba, Bolívar, Norte de Santander, Arauca, Cauca y Valle del Cauca, los uniformados fueron atacados principalmente mientras disfrutaban de permisos o se encontraban fuera de servicio. Esta modalidad ha sido condenada por el Gobierno al considerarla una violación del Derecho Internacional Humanitario.
Las agresiones, que obedecerían a un patrón sistemático, fueron descritas por el ministro de Defensa, general (r) Pedro Sánchez, como un “modo sicario” que ha pasado del uso de pistolas a fusiles de largo alcance.
En respuesta a esta ola de ataques, el Gobierno anunció recompensas que alcanzan hasta los 200 millones de pesos por información que permita capturar a los autores de estos homicidios, y hasta 20 millones de pesos por datos que ayuden a prevenir futuros atentados.
Entre las víctimas identificadas se encuentran, en Antioquia, los patrulleros Deimer Díaz Pérez, Nelson Cárdenas Carmona, Jorge L. García Meza, Lenin R. Suárez Osorio y Luis C. Vargas Gutiérrez. En Córdoba, Aldair M. Urango Sariego y José F. Espitia Espitia. Mientras tanto, en la costa Caribe fueron asesinados Jhon J. Evangelista Monterroza, Andrés F. Carrillo Bayona, Edwin A. Feria Mercado y Belén K. Durán Ortiz.
El ELN fue vinculado con los asesinatos de Andrés D. Padilla Mejía en Norte de Santander y Jostin A. Olivos González en Arauca. Por su parte, las disidencias de las FARC serían responsables de la muerte de Luis C. Galíndez Salamanca en Cauca y Julio César Vásquez en Valle del Cauca.
