Más de dos décadas después de la desaparición de dos hermanos en el municipio de Fusagasugá, el caso cobró nueva relevancia luego de que surgieran acusaciones que involucran al exdeportista Lucho Herrera. El testimonio de Pastor Rodríguez, hermano de las víctimas, ha traído al presente uno de los episodios más dolorosos de su vida, marcado por la incertidumbre, el miedo y una búsqueda de justicia que aún no termina.
Víctor Manuel y José del Carmen Rodríguez desaparecieron en 2002 tras ser obligados por hombres armados a subirse a una camioneta frente a su casa. Según Pastor, los sujetos usaban emblemas falsos de instituciones oficiales. Desde entonces, no volvieron a tener noticias de ellos. Lo que más sorprendió a la familia fue enterarse, recientemente, de que en la sentencia judicial se mencionaba al ex ciclista colombiano, quien durante su niñez tuvo contacto con los hermanos desaparecidos por la cercanía de las viviendas.
A pesar de los recuerdos compartidos y la convivencia como vecinos, Pastor aclaró que nunca hubo conflictos con la familia Herrera. Incluso relató momentos de infancia en los que Lucho jugaba microfútbol con sus hermanos o pasaba por su casa para asistir a peleas de gallos. Para él, la noticia de la investigación fue impactante, especialmente al leer los nombres de Lucho y su hermano en el documento judicial.
El caso fue reactivado tras declaraciones de exparamilitares, quienes señalaron al exdeportista y afirmaron que las víctimas eran vecinos de su finca. Esta información derivó en una investigación por parte del Juzgado Cuarto Penal del Circuito de Fusagasugá. Herrera ha negado todos los señalamientos, calificándolos como falsos.
Mientras tanto, la familia Rodríguez continúa exigiendo respuestas sobre lo que sucedió y por qué. Más allá de los nombres implicados, lo que buscan es verdad, justicia y la posibilidad de hallar los restos de sus seres queridos para cerrar, por fin, un duelo inconcluso.
