El general Syed Asim Munir, máxima autoridad del ejército paquistaní, rompió su habitual bajo perfil y asumió un rol protagónico en medio de la escalada de tensiones con India, luego del atentado en la Cachemira india que dejó más de 20 civiles muertos.
Desde un tanque de guerra, durante unas maniobras militares el jueves, Munir lanzó un mensaje directo: “No habrá ambigüedad. Cualquier acción militar por parte de India tendrá una respuesta inmediata, contundente y aún más fuerte”. Con estas palabras, dejó clara la postura de Islamabad frente a una posible represalia de Nueva Delhi.
El tono desafiante del general llega en un momento en que la presión interna sobre el gobierno indio crece, exigiendo una reacción frente al ataque ocurrido cerca de Pahalgam. Mientras tanto, Munir parece estar buscando reafirmar el papel del ejército como bastión de unidad y poder en Pakistán, en un contexto de inestabilidad política y crisis económica que han debilitado la imagen de las Fuerzas Armadas ante la ciudadanía.
Considerado un crítico acérrimo de India, Munir ha ocupado cargos clave en inteligencia militar y es visto por analistas como un militar de línea dura, convencido de que el conflicto por Cachemira tiene raíces religiosas profundas.
Sus declaraciones más recientes también revivieron el eco de un discurso anterior, apenas seis días antes del atentado, en el que calificó a Cachemira como la “yugular” de Pakistán durante un encuentro con la diáspora en Islamabad, una expresión que para muchos en India alimenta la desconfianza y endurece aún más la postura del gobierno de Narendra Modi.
