El exdirector de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo (UNGRD), Olmedo López, reconocido por su papel en los escándalos de corrupción que han sacudido a esta entidad, expresó su inconformidad con la Fiscalía a través de una contundente carta. En ella, denuncia sentirse abandonado por el ente investigador, poniendo en duda la continuidad y respaldo a sus declaraciones como testigo clave en el proceso.
La misiva, revelada este domingo por la Unidad Investigativa de Caracol Noticias, llega después de que López fuera condenado a más de seis años de prisión y de que la Fiscalía decidiera no apelar la decisión de un juez que rechazó el preacuerdo pactado con el exfuncionario. Esta situación pone en incertidumbre el papel del exdirector como colaborador en el caso.
En su carta de 11 páginas, López manifiesta su decepción con la Fiscalía, a la que acusa de dejarlo sin protección a pesar de ser el principal testigo en investigaciones de alto impacto, como la compra irregular de carrotanques para La Guajira, que involucra a importantes figuras del gobierno Petro.
El exfuncionario considera injusta la condena que recibió y critica la falta de apelación tras la caída del preacuerdo, señalando que sus revelaciones han provocado investigaciones contra cerca de 20 funcionarios, incluyendo allegados al presidente Gustavo Petro, y al menos nueve congresistas.
“Con la anulación del preacuerdo, desapareció el respaldo que esperaba del ente acusador. La ausencia de apelación es un silencio elocuente que deja al colaborador desamparado frente a los señalados por sus declaraciones”, afirmó López.
Además, denunció que mientras él enfrenta amenazas constantes y ningún beneficio, otros involucrados que llegaron después, impulsados por sus delaciones, están recibiendo ventajas judiciales, incluyendo preacuerdos y principios de oportunidad. López menciona, sin nombrarlos directamente, a exfuncionarios como Luis Carlos Barreto y el abogado Edgar Viveros, quienes supuestamente le ofrecieron cerca de 13.000 millones de pesos para comprar su silencio y ahora gozarían de trato preferencial.
“Quien primero habló es el último en recibir justicia, mientras que quienes intentaron silenciar la verdad son recompensados. Esto envía un mensaje devastador: se castiga a quien decide revelar la verdad y se favorece a quienes actúan desde el poder o en la sombra”, enfatizó.
El exdirector reiteró que sin sus revelaciones, la investigación en la UNGRD estaría prácticamente estancada, dejando libres a figuras como los expresidentes del Senado y la Cámara, Iván Name y Andrés Calle, respectivamente.
“Silenciar al testigo clave mediante la anulación del acuerdo es condenar al olvido una verdad incómoda y proteger por omisión a quienes deberían rendir cuentas. Mi colaboración fue fundamental para abrir una brecha en una de las redes de corrupción más complejas en años recientes”, concluyó Olmedo López.
