El presidente Gustavo Petro volvió a expresar fuertes críticas hacia la reforma laboral que actualmente se discute en el Congreso, calificándola desde sus redes sociales como “una de las contrarreformas más retrógradas” que ha visto en su carrera política.
La polémica se intensificó tras la aprobación en tercer debate, por parte de la Comisión Cuarta del Senado, de un texto que, según el mandatario, distorsiona el espíritu original del proyecto que su administración presentó.
En su cuenta de X (antiguo Twitter), Petro afirmó que “el trabajo por horas representa un retroceso aún mayor que los contratos basura y la ley 50 juntos”, aludiendo a normativas que han sido duramente cuestionadas por sindicatos por flexibilizar las condiciones laborales en Colombia.
El presidente añadió que esta modalidad de contratación fue una iniciativa del gobierno anterior, que el Congreso pasado no aceptó, y advirtió que su inclusión en la reforma convierte al proyecto en “una verdadera contrarreforma de las más atrasadas que se hayan visto”.
Este pronunciamiento volvió a poner sobre la mesa la controversia en torno al texto aprobado, que ha generado rechazo entre las centrales obreras desde que se descartó la versión de reforma promovida por el Gobierno a través de la senadora Aida Avella.
La Central Unitaria de Trabajadores (CUT), la Confederación General del Trabajo (CGT) y otras organizaciones sindicales emitieron un comunicado conjunto en el que acusan al Senado de “traicionar” los avances logrados en la Cámara de Representantes.
En el documento, los sindicatos señalan que la aprobación del trabajo por horas “elimina derechos históricos” y pone en riesgo aspectos fundamentales como el salario mínimo, la estabilidad en el empleo, las vacaciones y la seguridad social.
“El trabajo por horas anula el salario mínimo, ya que quienes laboren bajo esta modalidad no alcanzarán ingresos mínimos para subsistir, y tampoco podrán cotizar para pensión ni acceder adecuadamente al sistema de salud”, advierten.
Para los sindicatos, este modelo profundiza la precarización laboral y debilita el sistema de protección social, al reducir los recursos destinados a pensiones y salud.
Además de la crítica al trabajo por horas, las centrales sindicales rechazan otras medidas contenidas en la reforma, como la disminución de las indemnizaciones por despido sin justa causa, la reducción del fuero para mujeres embarazadas, y la exclusión de la formalización laboral en sectores como salud, transporte y plataformas digitales.
