El municipio de Bello, en Antioquia, vive días de profunda tristeza tras un deslizamiento de tierra que dejó al menos 16 personas muertas y 12 desaparecidas, según confirmaron las autoridades. La emergencia, ocurrida en la madrugada del martes 24 de junio en la vereda Granizal, arrasó varias viviendas y dejó a cientos de personas sin hogar.
En medio del desastre, un hecho dio un respiro de esperanza: un bebé de apenas ocho meses fue hallado con vida entre los escombros y el lodo. El menor, cuya familia fue víctima mortal del deslizamiento, fue trasladado a un hospital del Valle de Aburrá, donde permanece bajo observación médica y la protección del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar.
“Este niño es un símbolo de vida entre tanta pérdida”, expresó un socorrista que participó en las labores de rescate.
Mientras tanto, más de 200 personas se encuentran alojadas en albergues temporales habilitados en instituciones educativas y sedes comunales del municipio, como el colegio Fe y Alegría y la Casa Betania en Zamora, entre otros puntos de acogida.
El gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, instó a la población de Altos de Oriente y Manantiales a evacuar sin demora, debido al riesgo de nuevos movimientos de tierra. “La amenaza sigue presente. No podemos permitir más pérdidas humanas”, advirtió a través de sus redes sociales.
Las labores de búsqueda continúan a contrarreloj, mientras organismos de emergencia trabajan para atender a los damnificados y mitigar los efectos de esta tragedia natural.
