Un grupo de investigadores y estudiantes vinculados a la Universidad del Quindío y organizaciones aliadas ha logrado aportar nuevos conocimientos sobre la presencia y comportamiento de ranas altoandinas, en una de las zonas más diversas del planeta. A través de observaciones de campo realizadas entre 2020 y 2025 en los departamentos de Quindío y Risaralda, fueron identificados registros inéditos y se documentó un comportamiento defensivo nunca antes descrito en una especie del género Niceforonia.
La investigación, recientemente publicada en la Revista Latinoamericana de Herpetología, recoge el trabajo de campo desarrollado por jóvenes biólogos del Grupo de Herpetología de la Universidad del Quindío (GHUQ) y del Grupo de Investigación Ecdysis, así como el aporte del colectivo Xperiences Colombia y docentes adscritos a grupos de biodiversidad. Entre los hallazgos más relevantes se encuentra la expansión del rango de distribución de Niceforonia adenobrachia y Niceforonia latens, además de nuevos registros confirmados de Pristimantis buckleyi en el Quindío.
Según los expertos, estos descubrimientos fueron posibles gracias a un riguroso proceso de validación taxonómica basado en comparaciones con bases de datos globales como GBIF y literatura científica especializada. Las observaciones se realizaron sin intervención directa sobre los ejemplares, respetando criterios de conservación en ambientes naturales.
Una de las observaciones más sobresalientes fue el registro por primera vez del comportamiento de “inflado corporal” como estrategia de defensa en Niceforonia latens, lo cual abre nuevas líneas de investigación sobre la etología de los anfibios andinos.
Los investigadores destacaron que estos datos fortalecen la comprensión de las dinámicas ecológicas en ecosistemas de alta montaña, áreas que enfrentan serias amenazas por la expansión agrícola, la deforestación y el cambio climático. “Aumentar el conocimiento sobre la ubicación y condiciones de las especies es clave para tomar decisiones ambientales más acertadas”, señalaron los autores.
El estudio subraya además la urgencia de continuar explorando los ecosistemas altoandinos, considerados reservorios de especies endémicas y frágiles. Aunque estos nuevos datos no alteran las categorías de amenaza establecidas por la UICN, sí evidencian la necesidad de acciones de monitoreo continuo y educación ambiental para preservar la riqueza biológica del país.
Este avance científico también representa un llamado a las autoridades ambientales y comunidades locales a valorar y proteger los tesoros naturales que aún permanecen ocultos en las montañas del Eje Cafetero.
