Una vez más, la falta de condiciones seguras en las carreteras peruanas cobra vidas humanas. En esta ocasión, un autobús interprovincial con 60 personas a bordo se salió de la vía y cayó por un barranco en una zona montañosa del departamento de Junín, en los Andes centrales, dejando un saldo trágico de al menos 18 muertos y más de 30 heridos, según informó la Red Integrada de Salud de Tarma.
El hecho ocurrió la noche del viernes en un tramo conocido por su peligrosidad, caracterizado por curvas cerradas, calzada estrecha y deficiente señalización. Las autoridades investigan las causas, pero manejan como hipótesis principal el exceso de velocidad sumado al deterioro de la vía y la falta de controles efectivos.
Este nuevo accidente revive la preocupación sobre la seguridad en las rutas andinas del Perú, donde los incidentes viales siguen siendo recurrentes y letales. De acuerdo con cifras de la Policía Nacional, en 2024 se registraron más de 3.000 muertes en siniestros de tránsito, un dato que evidencia la gravedad del problema y la urgencia de acciones estructurales.
Los cuerpos de emergencia y la policía acudieron al lugar para rescatar a los sobrevivientes, quienes fueron trasladados a hospitales de la región. Algunos permanecen en estado crítico.
Familiares de las víctimas, líderes sociales y usuarios de las carreteras exigen medidas inmediatas por parte del gobierno nacional y regional, como mejoramiento de la infraestructura vial, instalación de señalización adecuada y controles más estrictos al transporte interprovincial.
La tragedia enluta nuevamente a decenas de familias y deja en evidencia una deuda histórica con la seguridad de quienes transitan por las vías del país.
