En las primeras horas del sábado, el bullicio habitual de la avenida Centenario se detuvo por un suceso inesperado. Un joven fue hallado sin signos vitales frente a la cancha sintética La Liga, en una zona verde cercana a la calle 33. Se trataba de Santiago Arboleda Marulanda, de 28 años, médico y trabajador del hospital Pío X en La Tebaida.
Según versiones recogidas por las autoridades, Santiago había pasado la noche anterior en compañía de amigos, compartiendo al aire libre. Aún no está claro qué ocurrió entre las últimas horas del viernes y el amanecer del sábado. Uno de sus acompañantes relató que, tras caminar hacia un potrero próximo, el joven comenzó a convulsionar repentinamente.
El reporte médico preliminar indica que Santiago padecía epilepsia, y que posiblemente sufrió una crisis aguda. Aunque se solicitó atención de emergencia, los paramédicos que llegaron al lugar solo pudieron certificar su muerte. No se encontraron huellas de violencia ni señales de intervención externa. La hipótesis inicial señala un paro respiratorio como causa del fallecimiento, aunque aún se esperan los resultados oficiales de Medicina Legal.
Fuentes cercanas indicaron que durante la reunión social pudo haber consumo de licor y estupefacientes, lo que podría haber actuado como detonante en una condición neurológica preexistente. Las autoridades descartan por ahora cualquier vínculo con hechos delictivos o estructuras criminales.
La noticia ha generado tristeza entre quienes conocieron a Santiago, recordado por su entrega a la salud pública y su paso como voluntario en la Cruz Roja del Quindío. Su muerte reabre el debate sobre la necesidad de atender y acompañar adecuadamente a quienes conviven con condiciones como la epilepsia, así como de crear conciencia frente a los riesgos del consumo de sustancias en contextos recreativos.
Un joven profesional con futuro, silenciado por una condición médica aún rodeada de desconocimiento
