Aranceles de Donald Trump afectaría a cafeteros de Brasil, Colombia y México

Economía

El aumento drástico de los aranceles al café importado por Estados Unidos, anunciado por la administración de Donald Trump, ha encendido las alarmas en América Latina, una región clave en la producción mundial del grano. A partir del 1 de agosto, los productores enfrentarán nuevos escenarios de incertidumbre, tensión comercial y reacomodos en el mercado global.

El impacto más fuerte lo sufrirá Brasil, el mayor exportador de café del mundo, que verá cómo un arancel del 50 % golpea directamente sus envíos al mercado estadounidense, su principal destino. La medida representa un giro abrupto desde el gravamen del 10 % impuesto en abril, entonces considerado moderado. En 2024, Brasil exportó café por más de 2.000 millones de dólares a EE.UU., cifra que podría desplomarse si no se alcanza una salida diplomática o comercial.

Desde la Asociación Brasileña de la Industria del Café (ABIC) se advierte que el alza tendrá consecuencias a lo largo de toda la cadena, afectando a pequeños caficultores, comercializadores y exportadores. El Consejo de Exportadores de Café (Cecafé), por su parte, explora alternativas para que el café sea catalogado como “recurso natural no disponible” en EE.UU., lo que podría abrir una excepción arancelaria.

En México, donde el café es vital para regiones como Chiapas, Oaxaca y Veracruz, la posible imposición de un arancel del 30 % representa una amenaza seria a los ingresos de productores locales, en un contexto ya afectado por el cambio climático y la sequía. Las organizaciones cafetaleras temen que los compradores trasladen los costos del gravamen al precio pagado a los agricultores.

Colombia, segundo proveedor de café para el mercado estadounidense, enfrenta la imposición de un arancel del 10 %. Aunque este porcentaje parece menor frente al caso brasileño, el impacto podría ser desproporcionado si los consumidores optan por productos más baratos, afectando al café de especialidad y a las exportaciones que en 2024 sumaron más de 1.500 millones de dólares.

Perú, Guatemala y Honduras, aunque con niveles arancelarios similares al colombiano, observan el panorama con preocupación y se preparan para un reajuste comercial. Honduras, por ejemplo, podría aprovechar la coyuntura para ganar participación en el mercado norteamericano si actúa rápidamente para fortalecer su posicionamiento internacional.

Más allá de los números, los aranceles han puesto sobre la mesa la necesidad de diversificar mercados, una estrategia que ya empieza a ejecutarse con fuerza en países como Perú, donde las exportaciones a Chile aumentaron un 90 % en lo corrido del año.

La nueva política comercial estadounidense no solo afecta a gobiernos y empresas, sino también a millones de trabajadores rurales en toda América Latina. En paralelo, también plantea un desafío a los consumidores estadounidenses, quienes podrían enfrentar precios más altos y menor variedad en sus cafeterías y supermercados.

A medida que se acerca el 1 de agosto, los países productores aceleran conversaciones diplomáticas y comerciales para reducir el impacto. Sin embargo, el futuro inmediato del mercado cafetero se vislumbra volátil, con reajustes que podrían marcar un antes y un después en el histórico vínculo entre Latinoamérica y el consumidor de café más grande del planeta.

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