Universidad del Rosario aporta al hallazgo de especies desconocidas y nuevas rutas de conservación en Mariposas

Nacional

¿Cómo saber si dos mariposas casi idénticas no son en realidad la misma especie? La respuesta está en su química. Un equipo internacional de científicos, con participación colombiana, logró reconstruir el árbol evolutivo de un grupo de mariposas que habitan en la selva latinoamericana, revelando que algunas se diferencian no por su apariencia, sino por el tipo de feromonas que emiten. Este hallazgo no solo cambia la forma en que las identificamos, sino que abre nuevas rutas para su protección.

Camilo Salazar, investigador y profesor de la Universidad del Rosario, y Nicol Rueda, egresada del mismo centro académico, fueron parte del grupo multidisciplinario que secuenció el genoma de mariposas conocidas como alas de tigre, presentes desde México hasta la cuenca amazónica. Sus resultados, publicados en la prestigiosa revista PNAS, identificaron seis especies nuevas, antes clasificadas como subespecies, y permitieron entender cómo estos insectos se reconocen entre sí para evitar cruzas fallidas que llevarían a crías infértiles.

Estas mariposas —clave para el monitoreo de la biodiversidad en ecosistemas ricos como la Amazonía— han desarrollado mecanismos únicos de reproducción. Aunque visualmente similares, producen feromonas distintas que les permiten encontrar parejas genéticamente compatibles, especialmente en zonas donde conviven con especies “miméticas” que comparten sus colores de advertencia pero no su genética.

“La diversidad de estas mariposas es mucho más compleja de lo que pensábamos. Ahora podemos rastrear su evolución a través de los genes, lo que nos da herramientas para protegerlas en un contexto de pérdida acelerada de hábitats”, explicó Salazar.

El estudio también reveló que estas especies presentan una sorprendente variación en el número de cromosomas —entre 13 y 28— en comparación con las 31 típicas en la mayoría de las mariposas. Este fenómeno, llamado reorganización cromosómica, parece ser una de las claves detrás de su rápida evolución. Si los cromosomas no se alinean correctamente durante la reproducción, la descendencia es infértil. Las mariposas, al parecer, han desarrollado una solución natural: detectar la compatibilidad genética a través del olfato.

“Comprender estos mecanismos puede ayudarnos no solo a conservarlas mejor, sino también a aplicar el conocimiento en áreas como el control biológico de plagas o la adaptación al cambio climático”, señaló Nicol Rueda.

Además de los aportes científicos, el trabajo representa un avance para la ciencia en Colombia. “Participar en este tipo de estudios posiciona a nuestras universidades en el mapa global de la investigación genómica y ambiental”, dijo Rueda.

Los genomas de referencia obtenidos en el estudio estarán disponibles de forma abierta para toda la comunidad científica. Esta base de datos permitirá monitorear poblaciones, identificar especies en riesgo y tomar decisiones informadas sobre su conservación, especialmente en territorios donde la pérdida de biodiversidad avanza más rápido que la capacidad de estudiarla.

Más allá de un hallazgo biológico, este proyecto recuerda que entender cómo y por qué las especies evolucionan puede ser decisivo para proteger la vida tal como la conocemos.

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