Según el reporte oficial de la Clínica Santa Fe de Bogotá, en las últimas horas falleció Miguel Uribe Turbay, quien permanecía internado desde hace dos meses tras el atentado que sufrió mientras realizaba actividades de proselitismo político en su aspiración a la Presidencia de la República.
El ataque, ocurrido en medio de un acto público, dejó gravemente herido al dirigente político, quien desde entonces había sido sometido a múltiples intervenciones quirúrgicas y tratamientos intensivos para estabilizar su estado de salud. A pesar de los esfuerzos del equipo médico, las complicaciones derivadas de las lesiones resultaron irreversibles.
Uribe Turbay, reconocido por su trayectoria en la vida pública y su paso por cargos como concejal de Bogotá y senador de la República, había iniciado su campaña presidencial con propuestas enfocadas en seguridad, desarrollo económico y fortalecimiento institucional. Su asesinato conmociona al país y genera un fuerte llamado a garantizar la seguridad de los líderes políticos en el marco del ejercicio democrático.
La muerte de Miguel Uribe Turbay no solo enluta a su familia y simpatizantes, sino que reaviva el debate sobre la necesidad de garantizar que en Colombia la disputa por el poder se libre en el terreno de las ideas y no de la violencia.
