La gestión del agua en Filandia no solo pasa por la infraestructura. Esta vez, la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) abrió sus puertas a los estudiantes del SENA, quienes encontraron en sus instalaciones un escenario real de aprendizaje.
El grupo, conformado por aprendices de la Tecnología en Gestión Integrada de la Calidad, Medio Ambiente, Seguridad y Salud en el Trabajo, recorrió las fases del proceso que permite limpiar el agua y devolverla a la naturaleza con menores niveles de contaminación. Una experiencia que, según varios asistentes, les permitió comprender que la sostenibilidad no es un concepto abstracto, sino un reto diario que requiere técnica, inversión y compromiso ciudadano.
Para Empresas Públicas del Quindío (EPQ), la visita se convierte en un puente entre lo académico y lo práctico. “Cada recorrido es también una invitación a que los futuros profesionales sean voceros de la cultura ambiental en sus comunidades”, afirmaron desde la entidad.
Más allá del aspecto pedagógico, el ejercicio plantea una reflexión sobre el papel de los municipios en la defensa del agua como recurso estratégico. Filandia, conocido por su vocación turística, enfrenta el desafío de mantener sus ecosistemas equilibrados frente al crecimiento de visitantes y de población. La PTAR se presenta así no solo como un servicio público, sino como un pilar para el futuro sostenible del territorio.
