La noche de este miércoles estuvo marcada por la preocupación en varias regiones de Venezuela y Colombia, luego de que un nuevo movimiento telúrico de magnitud 7,2 sacudiera el occidente del continente. El evento sísmico, que tuvo como epicentro las cercanías de Bachaquero, en el estado Zulia, se sintió con fuerza en ciudades vecinas y generó múltiples reportes ciudadanos en redes sociales.
El Servicio Geológico Colombiano (SGC) confirmó la magnitud del sismo, mientras que el Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología de Venezuela (Inameh) registró cifras diferentes en horas de la tarde, lo que generó confusión inicial. No obstante, las autoridades coinciden en que el fenómeno provocó al menos dos réplicas en Ciudad Ojeda, Mene Grande y Lagunillas, una de ellas de magnitud 5,4 hacia las 10:45 p.m.
Aunque hasta el momento no se reportan víctimas ni daños graves, organismos de gestión del riesgo en ambos países mantienen la vigilancia sobre posibles réplicas. Expertos en geología advirtieron, incluso antes del sismo principal, que la zona podría experimentar varios movimientos adicionales, como suele ocurrir en este tipo de fenómenos.
El Funvisis, ente venezolano encargado del monitoreo sísmico, aún no emite su informe oficial, mientras comunidades del Zulia relatan cómo las sacudidas obligaron a desalojar viviendas y a pasar la noche en espacios abiertos por precaución.
La constante actividad sísmica registrada en la región en las últimas horas genera preocupación y pone sobre la mesa la necesidad de fortalecer los planes de prevención y respuesta ante desastres naturales.
