Una compleja operación internacional denominada “El Dorado” permitió a las autoridades de Portugal asestar un contundente golpe a las redes de narcotráfico que operan en el Atlántico. Un semisumergible cargado con más de 1,7 toneladas de cocaína fue interceptado por la Policía Judicial (PJ) con el apoyo de fuerzas de Reino Unido y Estados Unidos, en una acción coordinada que evitó la entrada del alijo a territorio europeo.
El operativo, ejecutado en aguas internacionales, culminó con la captura de cuatro tripulantes que viajaban a bordo del narcosubmarino, una embarcación diseñada para pasar inadvertida a los radares y que había zarpado desde la región del Caribe con destino final a la península ibérica. Según la investigación, la droga sería distribuida posteriormente en varios países del continente.
En la acción participaron unidades de la Armada y la Fuerza Aérea de Portugal, junto con agentes de la National Crime Agency (NCA) británica y la DEA estadounidense. La información clave fue suministrada por el Centro de Análisis y Operaciones Marítimas contra el Narcotráfico (MAOC-N), con sede en Lisboa, que agrupa a ocho países europeos —entre ellos España, Francia, Italia y Alemania— en un esfuerzo conjunto para enfrentar el tráfico de drogas por mar y aire.
El decomiso refuerza la creciente cooperación internacional frente a una de las amenazas más sofisticadas del crimen organizado: los narcosubmarinos, embarcaciones semihundidas capaces de recorrer miles de kilómetros sin ser detectadas. En los últimos años, esta modalidad se ha convertido en una de las principales rutas para el ingreso de cocaína sudamericana al continente europeo.
Fuentes policiales destacaron que este resultado no solo frena el flujo de droga hacia Europa, sino que desmantela parte de la red logística que conecta a organizaciones criminales de América del Sur con intermediarios europeos.
“Es un ejemplo claro de lo que se puede lograr cuando las agencias de distintos países actúan con información coordinada y objetivos comunes”, señaló un vocero de la Policía Judicial portuguesa.
Con esta operación, las autoridades europeas envían un mensaje contundente: el Atlántico, por años una autopista silenciosa del narcotráfico, está cada vez más vigilado.
