Una operación conjunta entre la Policía Nacional, el Ejército y la Fiscalía General de la Nación permitió desmantelar una estructura delictiva que, según las autoridades, operaba de manera sostenida en el barrio Balcones de la Villa, en Calarcá. El grupo, conocido como “Los Emojis”, habría convertido esta zona en un punto estratégico para la comercialización de estupefacientes utilizando códigos visuales —emojis y colores— para diferenciar sus productos.
La intervención se desarrolló tras ocho meses de investigación encubierta, en los que agentes especializados lograron documentar el modus operandi de la organización. Con el soporte de órdenes judiciales, se adelantaron siete allanamientos simultáneos que terminaron con la captura de siete presuntos integrantes por concierto para delinquir con fines de narcotráfico, además de dos detenciones en flagrancia por porte ilegal de armas y tráfico de drogas.
Durante los procedimientos, las autoridades incautaron dos armas de fuego, munición, 5 kilos de marihuana, 40 gramos de bazuco, elementos para dosificación y teléfonos celulares. El material decomisado fue avaluado en aproximadamente 25 millones de pesos.
Entre los capturados figuran alias “Juan”, “Jesús”, “Yefferson”, “Andrés”, “Liverman” y “Marlon”, quienes, según el informe policial, actuaban bajo órdenes de alias “Flaco”. Todos, de acuerdo con la investigación, cumplían funciones como campaneros o expendedores. Alias “Juan” ya tenía antecedentes por narcotráfico.
La organización estaría vinculada a hechos de violencia recientes en el sector. En la zona se ha registrado un homicidio y dos personas heridas en lo que las autoridades atribuyen a disputas internas por control territorial.
El juez de garantías impuso medida de aseguramiento intramural a ocho de los capturados, mientras que la única mujer del grupo recibió detención domiciliaria.
Las autoridades destacaron que esta operación representa un avance importante en la lucha contra estructuras de microtráfico que afectan la seguridad barrial. Según la Policía, la articulación entre inteligencia, investigación y cooperación interinstitucional seguirá siendo clave para desmantelar redes que operan silenciosamente pero con fuerte impacto en las comunidades.
