A partir de este miércoles 1 de abril entró en vigor un nuevo ajuste en los precios de la gasolina y el diésel en Colombia, una medida que vuelve a presionar el costo del transporte en medio de una temporada de alta movilidad en el país.
La actualización fue definida por la Comisión de Regulación de Energía y Gas (Creg), que estableció un incremento promedio cercano a los $376 por galón de gasolina corriente. En el caso del ACPM, el aumento es menor, rondando los $100.
El impacto no será uniforme. Las diferencias en costos logísticos y de abastecimiento hacen que ciudades como Cali y Villavicencio encabecen la lista con los precios más altos, mientras que Pasto y Cúcuta mantienen valores más bajos debido a sus condiciones geográficas y cercanía a zonas de frontera.
El ajuste llega en un momento estratégico del calendario, coincidiendo con la Semana Santa, cuando aumenta significativamente el flujo de viajeros por carretera. Esto podría traducirse en mayores costos para quienes planean desplazarse, así como en posibles incrementos en tarifas de transporte y servicios.
Desde el Gobierno Nacional, la medida hace parte de una política de actualización progresiva de los precios de los combustibles, en respuesta a factores como el comportamiento internacional del petróleo y la necesidad de equilibrar las finanzas públicas.
Analistas advierten que, aunque el incremento es moderado, su efecto acumulativo podría sentirse en los próximos meses, especialmente en sectores que dependen del transporte terrestre, como el comercio y la distribución de alimentos.
