La recuperación de las familias cafeteras afectadas por el terremoto del 10 de agosto comenzó a tomar forma en una mesa regional promovida por la RAP Eje Cafetero, que reunió a los Comités de Cafeteros de Caldas, Quindío, Risaralda y Tolima para establecer el alcance de los daños y definir posibles mecanismos de financiación.
El encuentro fue encabezado por Óscar Alexis Sanabria Chica, gerente de la RAP Eje Cafetero, junto con Natalia Yepes Jaramillo, directora ejecutiva del Comité de Cafeteros de Caldas; José Martín Vásquez Arenas, director ejecutivo del Comité de Cafeteros del Quindío; Juan Felipe Jaramillo, director ejecutivo del Comité de Cafeteros de Risaralda, y Gildardo Monroy Guerrero, director ejecutivo del Comité de Cafeteros del Tolima.
La primera tarea consiste en consolidar un inventario de las afectaciones registradas en viviendas, fincas, cultivos y beneficiaderos de café, información que servirá como base para formular proyectos de recuperación y gestionar recursos ante distintas entidades y fuentes de financiación.
Dentro de las opciones analizadas está la posibilidad de presentar un proyecto mediante el mecanismo de Obras por Impuestos, con una primera orientación hacia la recuperación de las viviendas de las familias cafeteras que sufrieron daños por el movimiento sísmico.
La agenda regional también contempla medidas relacionadas con la próxima cosecha. La RAP busca conectar las acciones de recuperación con el Plan Cosecha, además de promover estrategias de comercialización y promoción del café producido en los cuatro departamentos.
El propósito de esta articulación es llevar la información consolidada ante el Gobierno Nacional, la Federación Nacional de Cafeteros, las gobernaciones, las alcaldías, el sector privado y organismos cooperantes, con el fin de identificar recursos y responsabilidades para avanzar en la atención de las comunidades afectadas.
La mesa regional continuará con la consolidación de la información sobre daños y la estructuración de iniciativas que permitan atender tanto las necesidades habitacionales como la continuidad de la actividad cafetera en las zonas impactadas por el terremoto.
