Una jornada de ciclismo que prometía emoción y competencia terminó en tragedia durante el Gran Fondo de Bélgica, cuando una caída masiva interrumpió la carrera apenas comenzaba. El accidente ocurrió a los 8,5 kilómetros del recorrido, cerca de la presa de los Lagos de l’Eau d’Heure, en la frontera entre las provincias de Hainaut y Namur.
Más de 2.000 ciclistas, tanto aficionados como profesionales, tomaron la salida en esta prueba de 140 kilómetros, divididos por categorías de edad. En medio del pelotón, que avanzaba a unos 50 km/h, un ligero contacto habría desencadenado la caída de un participante, provocando una reacción en cadena que dejó a más de medio centenar de heridos.
Siete corredores tuvieron que ser trasladados a centros médicos, uno de ellos en estado grave, aunque sin riesgo vital aparente, según reportes de la Unión Ciclística Internacional. El impacto fue tan severo que los organizadores decidieron cancelar por completo la competencia y anunciaron el inicio de una investigación formal para esclarecer las causas del incidente.
El suceso ha generado conmoción en la comunidad del ciclismo y ha puesto sobre la mesa la necesidad de revisar los protocolos de seguridad en este tipo de eventos masivos. Mientras tanto, la organización se comprometió a informar sobre la evolución médica de los ciclistas afectados.
