Una nueva proclamación firmada por el expresidente Donald Trump, que establece prohibiciones y restricciones de ingreso a Estados Unidos para ciudadanos de varios países, ha provocado reacciones críticas por parte de gobiernos latinoamericanos, entre ellos Cuba y Venezuela.
La medida afecta directamente a 12 países, cuyos ciudadanos tienen ahora totalmente vetado el ingreso a territorio estadounidense por razones invocadas de seguridad nacional. Adicionalmente, otros siete países —incluidos Cuba y Venezuela— enfrentan restricciones parciales en materia de visados y viajes.
Según el documento emitido por la Casa Blanca, entre los argumentos se citan el elevado número de personas que exceden el tiempo permitido por sus visas y la falta de cooperación de ciertos países en el intercambio de información de identidad de los viajeros. También se acusa a naciones como Irán y Cuba de ser patrocinadores del terrorismo y se señala que en países como Libia y Somalia existen antecedentes de actividad extremista.
En Caracas, el gobierno de Venezuela fue uno de los primeros en pronunciarse. El ministro del Interior, Diosdado Cabello, calificó la decisión como arbitraria y peligrosa: “Estar en Estados Unidos representa un riesgo, no solo para los venezolanos. Es una acción supremacista que persigue a nuestro pueblo sin justificación”, declaró.
Cuba también alzó su voz. El canciller Bruno Rodríguez expresó, a través de su cuenta en la red social X, que la decisión tiene un trasfondo discriminatorio y responde a presiones de sectores políticos hostiles a la isla. “Afecta la reunificación familiar y los intercambios entre ambos países en distintos ámbitos”, señaló.
Carlos Fernández de Cossio, viceministro de Relaciones Exteriores, añadió que la decisión daña a la comunidad cubana en su conjunto, tanto a quienes residen en la isla como a los que viven en Estados Unidos, limitando vínculos familiares, académicos y culturales.
La medida ha sido interpretada por varios gobiernos como un retroceso en materia de relaciones internacionales y una acción que podría tensar aún más los lazos con Washington. Desde la Casa Blanca, sin embargo, se insistió en que la lista de países no es definitiva y podría cambiar dependiendo de la evolución de los riesgos globales.
