En medio de una operación militar en el departamento del Cauca, dos adolescentes de 15 y 17 años decidieron dar un giro definitivo a sus vidas y abandonar el grupo armado organizado residual (GAO-r) del que hacían parte. Su entrega voluntaria representa una esperanza en medio del conflicto que sigue afectando a comunidades rurales del suroccidente colombiano.
De acuerdo con las autoridades, los jóvenes permanecieron entre cinco y nueve meses en esa estructura, donde fueron utilizados para labores de inteligencia y vigilancia mediante el uso de drones. Sin embargo, las constantes operaciones del Ejército y el temor por su vida los llevaron a buscar protección y acogerse a los mecanismos del Estado para recuperar su libertad.
Durante la misma acción militar, una mujer de 18 años y un hombre de 19 también se sometieron a la justicia. Ambos reconocieron haber permanecido varios años en el grupo ilegal, ocupando roles de mando y coordinación de escuadras.
Los menores entregaron a las tropas varias armas, municiones y elementos de guerra antes de ser puestos bajo custodia del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), entidad encargada de su atención y proceso de restablecimiento de derechos. Por su parte, los adultos fueron recibidos por el Grupo de Atención Humanitaria al Desmovilizado (GAHD), que adelanta su proceso de reincorporación.
Estos hechos se suman a otras once presentaciones voluntarias registradas en los últimos meses dentro de la estructura conocida como “Carlos Patiño”, bajo el mando de alias Iván Mordisco, lo que refleja el impacto de las acciones de control y presión ejercidas por la Brigada Contra el Narcotráfico N.° 3.
El Ejército Nacional reiteró su compromiso con la protección de los derechos de los menores y con el fortalecimiento de las operaciones que buscan debilitar los eslabones del narcotráfico, generando condiciones de seguridad y estabilidad en la región.
